A KEMAROPA y OH MARGOT en la Fiesta Primate

SI JESÚS ESTUVIERA VIVO, DE SEGURO ME LO PILLO VACILANDO EN EL BERENJENA.

En Semana Santa es bien difícil encontrar panoramas buenos. Generalmente están todos en la volá religiosa, lo que está bien y es súper respetable. Pero igual es FOME quedarse en la casa sin comer carne y viendo por billonésima vez los best sellers de Don Jeshu (como si fuera muy agradable ver la historia de un tipo que en un momento todos amaban y que luego termina agonizando clavado a una cruz).

Pero para felicidad de todos los bohemios como yo (aah nótese, “bohemio como yo”), el viernes era la segunda Fiesta Primate en el Club Berenjena. Y que mejor que ir a escuchar bandas nuevas y bailar con buena música. Total, no creo que “el poderoso” se enoje porque yo salga a parrandear con mis amigos (yo creo que él hubiera hecho lo mismo en mi lugar).

Lo bacán del Club Berenjena es que está cerca de todo. A pasos del Bellas Artes, del Metro, de Santiago centro, de la Alameda, etc. Es indudable que el local tiene onda, es accesible para todos los bolsillos y el escenario es un amable espacio para las bandas emergentes. Es decir está de lujo para una noche de bohemia y rock.

En esta oportunidad tocaron dos grupos: AKEMA ROPA y luego OH MARGOT. Ya eran las 12 y con unas cervezas en el cuerpo me senté a escuchar la primera banda de este ciclo. A los AKEMA ROPA  los había visto antes en el Club Amanda, junto a los Delis, así que ya tenia una noción de como sonaban en vivo. Si bien,  aun no han lanzando un disco, tienen varias canciones que suenan singleras. Queda en evidencia que a este trio les pesa el poncho de ser primos directos de los hermanos Duran de los Bunkers. Y eso se nota en la clara influencia de sus canciones, que a ratos lo dejaban a uno con una sensación de “de ja vú”. Asimismo, en algunos temas suelen abusar de lugares comunes del rock, llegando a ocupar sin tapujos recursos musicales que se han escuchado mil veces desde hace 40 años.

Estéticamente tienen mantienen una onda similar, lo que aporta mucho en su puesta en escena. Además que tienen una actitud que encaja con su apariencia y tal vez con lo que apuntan con su música. Aun así, el vocalista Rodrigo Duran, posee un registro vocal fuerte que a ratos llega a sonar muy rasposa.Puede ser que esta característica  les puede jugar a favor,y les de al grupo un carisma e identidad.

De todas formas me da la impresión que sus canciones están hechas para ser tocadas por cinco músicos, y no para los tres que son en el grupo. Es complejo poder sonar “solido” con tan sólo tres integrantes, ya que siempre un pequeño arreglo en la guitarra suele generar un “vacío” en las canciones. Tal vez, eso va en la forma que se arman los temas o simplemente en el volumen del amplificador, pero algo no me hacia disfrutar plenamente de la energía que puede entregar una hermosa secuencia de acordes (já, que poético).

Los OH MARGOT si que tienen actitud. Tienen una parada muy “shii po logo, ashi en la volá”,  por lo que se toman ciertas licencias como hacer esperar al público por mas de 10 minutos, mientras se tomaban una cerveza, que prendían un pucho, que afinaban el bajo, etc.  Era eso o el vocalista directamente estaba pasado de copas.

Si bien, OH MARGOT  es un grupo mucho mas energético que el primero (también son distintos estilos) les falta un poco más de recorrido para consolidarse en el escenario. Si, porque sus canciones están bien armadas, ya que suenan ultra potentes, pero se nota la necesidad de “carrete musical” . De todas formas hay que reconocer que su estilo es refrescaste, ya que existe una variedad de ritmos y melodías que hacen dinamicas sus canciones. Además que el acierto de la noche fue ese final seudo sicodélico al más puro estilo Velvet Underground. Buena forma de terminar un show

En resumidas cuentas OH MARGOT las tiene todas para tener éxito (suenan bien, buenas canciones, buena pinta), pero cantar en ingles tarde o temprano les va a pasar la cuenta. Porque definitivamente no se entiende mucho lo que cantan y eso es frustrante. Aparte que el ingles con copas de más es una pésima combinación, y al final la pronunciación se va a las pailas.

Una vez que terminaron los grupos, la fiesta dio para rato. Entre la electrónica y el rock and roll el carrete estuvo “weno weno weno”. Hartas chicas guapas bailando y más de algún borrachín que cantaba cada canción que el dj ponía como si fueran un verdadero himno (de hecho uno me tiró chela en la cabeza). Pero lo importante y lo bonito, como dicen por ahí,  es que se pasó bien, se bailó harto y lo mejor de todo es que se vienen muchas más Fiestas Primates!!!

Fotos: Marcel Holmberg / Texto: Django Adrola

2 Responses to “ A KEMAROPA y OH MARGOT en la Fiesta Primate ”

  1. Exelente noche =)

  2. La fiesta buenisima y los borrachines …vos mismo… nada mas , buena reseña Harper.

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