Don Nadie y Primavera de Praga en la SCD Bellavista:
LEVANTANDO A CHILE Y AGITANDO HORMONAS DE QUINCEAÑERAS
Ciertamente, para mí la sala SCD es como ir al cine. Es ir a sentarse, ver y escuchar. Nada más. Algo un tanto “FOME” si se trata de ir a ver a un grupo de rock. Porque a mi criterio, cuando uno va a una tocata la idea es saltar, gritar, empujar a la gente y pasarla bien. Es por eso que siempre que voy a la SCD voy a “analizar” a los grupos, a fijarme en cada detalle, como cuando se mira la comida a través la ventanilla del microondas.
Bajo este criterio fui a ver a Don Nadie y a Primavera de Praga, en “Show Benéfico” donde el dinero recaudado iría la Cruz Roja para ayudar a las victimas del terremoto que nos sacudió hace unas semanas. Algo un tanto cliché a estas alturas, pero se agradece de todas formas la iniciativa.
A los Praga los conocía hace rato, pero nunca los había visto en vivo. Conocía sus singles y más de alguno silbé en el metro. Pero lo único que sabía de Don Nadie, es que cantaban unos tipos que salían en la tele. Y la verdad es que no esperaba mucho de verlos en vivo. Porque claro, típico que uno tiene sus prejuicios y que antes de escuchar cualquier acorde uno piensa que la banda tiene menos brillo que zapato de gamuza.
Entonces ahí estaba yo postrado en la butaca de la SCD y poco a poco llegaban chicas bonitas con pinta de “grupie”, que de seguro no tenían más de 20 años. Y como no, si estos locos de la tele tiran “ene” pinta.
Mientras miraba de re ojo a una que otra muchacha, se apagaron las luces de la sala y se escuchó la amistosa voz de Humberto Sichel (creo que era él), anunciando que apaguemos los celulares, que no se puede fumar, bla, bla, bla. O sea prohibido todo. Las “grupies” empezaron a aplaudir para que saliera Don Nadie, mientras que una chica se levantó de su asiento para llamar a su mama y decirle que llegó bien y que no tuviera miedo por las réplicas del terremoto. Tìpica niñita que tiene que reportarse cada 20 minutos.
MUCHA ACTITUD PARA SER UN DON NADIE
De pronto subieron tímidamente cinco tipos al escenario y las “grupies” corearon al unísono “un, dos, tres… ¡¡¡RICOOO!!!”. Se prendieron las luces y Ariel Levy, vocalista del grupo y actor de películas como Promedio Rojo, tenía el brazo izquierdo lastimado, así que esta vez su guitarra fue tocada por Pablo Tilcoco de Los Cosmonautas.
Bueno el asunto es que Levy es el que se manda todo el show. Que salta, que grita, que se tira al piso; el tipo la sabe pasar bien arriba del escenario y a las chicas eso les encanta. Con una actitud similar al vocalista de The Hives, Levy en plena euforia hace que sus canciones pasen a tener una adrenalina contagiosa. Como él mismo aseguró en un momento gritando “¡¡¡Esto es rockanroll!!!”.
En resumidas cuentas, Don Nadie parece ser una banda sin mayores pretensiones, pero cumple cabalmente su función: hacer canciones entretenidas con las que ellos mismos puedan pasarla bien. Uno que otro arreglo interesante, pero en general son canciones con más ritmo que contenido, que puede “prender” a cualquier “teeneger”
El karma que poseen tanto Ariel Levy como Matías Vega de ser considerados “niños bonitos de la TV” les pasa la cuenta de alguna forma, ya que como decía antes, en esto de la música los prejuicios y pelambres afloran como hongos después de la lluvia. Pero más allá de eso, el grupo suena bien y tiene entretenida puesta en escena.
Luego de presentar “Caminar”, un adelanto de lo que será su segundo disco, a Tilcoco se le cortó una cuerda en medio de una canción. Pero a estos chicos eso no le importó y siguieron tocando como si no pasara nada. Levy y su pandilla terminaron de tocar, se despidieron de sus fans y las groupies corrieron desesperadas a tocar el micrófono con el que él cantó, como si fuera algo que han esperado todas sus vidas. Yo me pregunto, ¿No será mucho?
MUY CANSADO PARA SER UN DÍA VIERNES
Salí a fumarme un cigarro y en eso me encuentro con Leo Saavedra, el vocalista de Primavera de Praga. Leo es un tipo muy piola, buena onda y con cara de cansado. Es como si fuera el vecino con el que uno jugaba a la pelota cuando chico. Igual resulta inquietante que tenga esa postura tan humilde, después haber taloneado a Oasis y de que su disco haya sido producido por Álvaro Henríquez. Cualquiera pensaría que se debe creer la raja, pero no.
Cuando empezaron a tocar, Leo tenía esa expresión de agotamiento más marcada que nunca. Pero a pesar de eso, sus canciones suenan excelentes. Los Praga, sin duda son una banda que ha pasado de hacer “canciones”, a hacer “música”. Basta darse cuenta de los arreglos, los matices, los quiebres, y las distintas atmósferas que poseen sus temas. Se nota que existe un trabajo serio de por medio y que estos chicos se preocupan hasta del más mínimo detalle.
Esta producción musical se ve reflejada principalmente en las canciones de su último disco, “Satelite”. Tal vez sea por la mano de Álvaro Henríquez, o por que la experiencia que han ganado los Praga, pero insisto que las canciones están muy bien elaboradas, lo que le da un plus a su trabajo.
Pero esa actitud “cabizbaja” de Leo, de alguna forma hizo que el show careciera de potencia. Y cómo no, si él mismo me contó que sufre de tendinitis de tanto tocar, ya que además de estar con los Praga trabaja en un “karaoke rock” que se hace en el Bar Constitución y en el Club Amanda. En el, Leo toca covers junto a una banda para que la gente se suba borracha al escenario a cantar clásicos del rock. O sea, pasa todo el tiempo tocando guitarra y haciendo música. Así cualquiera estaría chato.
Aun así, el grupo le puso “weno” y tocaron sus hits más conocidos como “Advertencia” y “La Peor Noche”. Mientras Leo poco a poco tomaba el ritmo con la guitarra tocando “Satélite”, el single de su nuevo disco, en más de una ocasión hizo un movimiento rápido para subirse el pantalón que al parecer le quedaba un tanto grande. Es que a Leo al parecer no es un tipo “fashion” o preocupado de esas cosas, es una persona que sólo le importa hacer música.
El show terminó, y los chicos se bajaron del escenario como si nada. Para alegría mía eran las 22.30 en punto, por lo que alcanzaba a tomar el Metro. Me fumé el último cigarro y caminé por Pío Nono entre la juventud frenética que saciaba su aburrimiento con cerveza. De pronto, sin percatarme, me puse a tararear “Satélite”. Cómo no, si ese coro es extremadamente pegajoso.
Mientras caminada me fui pensando y me di cuenta que los Praga superaron mis expectativas. Sin duda han crecido bastante como músicos y encontraron un sonido propio y característico, que los ha convertido en un grupo que ha sabido ganarse su espacio en la escena nacional. “Llegando a la casa, bajo el disco”, pensé, mientras me sumergía en el barrió Bellavista y la oración “le pregunté a mi satélite” no paraba de dar vueltas una y otra vez en mi cabeza.
Texto: Django








seba | mar 23rd, 2010 at 4:31 pm
bien escrito, buen articulo, gracias primate
fernando | mar 23rd, 2010 at 6:46 pm
esta bueno el articulo pero supongo que el reportero bajaria el disco de algun site de descarga legal o vamos a seguir matando la musica?????
Django | mar 26th, 2010 at 4:53 pm
Obvio que lo descargué de un sitio legal. Acaso crees que un reportero como yo osaria apuñalar a la música chilena con una descarga pirata???