MENZEL, DE NOSTALGIA Y OTROS SABORES
Lanzamiento de “Menzel”, el primer EP de Felipalma:
En plena década de los 50’, Emilio Menzel nunca pensó que su boliche ubicado en plena calle Las Heras con Pedro Montt, sería testigo del lanzamiento de un disco de Rock. Este italiano, que llegó al puerto de Valparaíso buscando oportunidades y que fundó en 1951 el restaurante “Menzel”, nunca se le pasó por la cabeza que las tablas acerosas de su local sostendrían amplificadores, cables, guitarras y una batería. Talvez, él ni si quiera pensó que su negocio estaría vigente 60 años después. Pero definitivamente, nunca se imaginó que el nombre de su local estaría consagrado como titulo del primer disco de Felipe Palma. Dos hombres que por el azar del tiempo nunca se conocieron, pero que de alguna forma terminaron conectados por un simple apellido: MENZEL.

FeliPalma, cómo se hace llamar en su disco, es una persona que fácilmente podría haber encarnado a un emperador romano en alguna película histórica. Y es que tiene esa actitud de winner, poderosa, que a pocos les resulta. Tiene una labia envidiable, que hace las palabras le broten como popcorn en el microondas. Cualquier diría que es soberbio y egocéntrico. Y lo es. Pero de una forma distinta, que es inevitablemente simpática y amigable.
Palma desde pequeño ha brillado instintivamente. A los 10 años, cantaba en Canal 13 en un programa de Gloria Benavides, temas que le orquestaba el mismísimo Horacio Saavedra. Luego dedicó gran parte de su vida al water polo y llegó a ser seleccionado nacional en más de una oportunidad. Pero siempre de alguna forma estuvo ligado a la música. Lo curioso, es que nunca había grabado algo netamente suyo. Eso, hasta hace algunas semanas.
Hacía años que él tenía ganas hacer un disco netamente con canciones suyas. Ya había logrado desarrollarse en la composición con su grupo Septiembre. Pero él anhelaba algo distinto, algo mucho más personal. Con algunos temas en la mente, fue a los Estudios Primate y producido por Nicolás Moreno, ex bajista de Jirafa Ardiendo, terminó en dos semanas su disco.
El proceso de grabación fue literalmente espontáneo, improvisado y de última hora. Cada canción se iba terminando de componer en la medida que se grababa. Cosa que se le ocurría en el estudio, se registraba. Todo esto en una carrera contra el tiempo, ya que el viernes 9 de mayo se lanzaba el disco en el bar el Menzel, él que le da el nombre al disco.
Lo peor de todo, es que justo esa semana Palma andaba resfriado y los contagió a todos en el estudio. Incluso a Nicolás, quien estaba en el segundo piso del estudio donde se las perillas hacían magia con las ideas repentinas de Palma. Mientras él grababa su voz, gangosa por su resfrío y acompañado de pañuelos desechables, las bacterias hacían lo suyo contagiando a cualquiera que halla sido testigo de su grabación.
Y así, sin darse cuenta, llegó el día viernes y todos en el estudio sonaban sus narices una y otra vez. Ya habían terminado de grabar y masterizar. Sólo faltaba imprimir las 50 copias que había pedido. Hiperquinético como hamster con cafeína, Palma luchaba contra el tiempo. Entre subir las cosas a la camioneta, terminar de imprimir el disco, ver que no se quedara nada, ya eran las siete de la tarde. Mientras Danilo, el bajista que lo acompaña en el viaje, pegaba rápidamente las calcomanías diseñadas especialmente para los CDS, Palma corría para todos lados pero sin hacer nada. Se subió junto a los otros músicos al auto, y con toda la adrenalina se marchó de Santiago en rumbo a Valparaíso, ese puerto que por ocho años lo acogió entre sus pasajes y mística.
Continuara –>
Texto: Diego Alorda / Caratula: Zama






seba | may 14th, 2010 at 2:46 am
fue un verdadero honor!!
espero la segunda parte!!
seba | may 20th, 2010 at 11:27 am
Y LA SEGUNDA PARTE???????