MENZEL, DE NOSTALGIA Y OTROS SABORES (SEGUNDA PARTE)

Pasando por Avenida Pedro Montt, una gran variedad de restoranes lucen orgullosamente sus productos y precios. Todos tentadores a la hora de comer, pero uno en particular fue el que eligió Felipe Palma para disfrutar de las tardes porteñas: El Menzel.

En él, el misticismo y la historia se toman cada rincón. Viejos bonachones ríen y discuten en torno a una botella de vino y se apoyan en una gran barra de madera gastada. Las meseras corren de un lado a otra llevando caldos de pescado, que salpican el suelo en su vaivén. Tres hombres se miran desconfiados a través de sus gruesas cejas, mientras sus dominós golpean rotundamente la mesa al empezar el juego. Como dice Felipalma en la canción que rinde homenaje al restorán: “Es un lugar donde el tiempo viaja hacia atrás”.

Palma es recibido como uno más de la familia en el Menzel. Saluda a todo el mundo y con una sonrisa de oreja a oreja respira añorando viejos tiempos. Mientras tanto, uno a uno salen los amplificadores, guitarras, teclados y parlantes del auto donde los músicos viajaron. Y en cosa de segundos el restaurante quedó convertido en una bodega de sala de ensayo.

Ya eran como las diez de la noche. Palma arma rápidamente un escenario improvisado en el espacio que había entre la barra y el baño. Una vez que todo estaba conectado y afinado, él y los músicos se sentaron en una mesa a comer el plato típico de la ciudad porteña: la chorillana.

Luego de la cena, poco a poco iban llegando los invitados. En general, todos eran amigos de Palma, quienes de alguna u otra forma compartieron un momento especial en la vida de él. Y ahora, luego de dos años de esa etapa en Valparaíso, ellos estaban ahí presenciando su primer disco solista.

Felipalma, orgulloso como si fuera dueño de casa, recibía a la gente mientras se preparaba para tocar sus canciones por primera vez en vivo. Los músicos se pusieron en posición y partió su show tocando “Bajo el Agua”, canción que inicia su disco.

La gente lo observaba con cariño y Palma vibraba al ritmo de su guitarra y de la música. Entre canción y canción, el ambiente cada vez se hacía más cercano. Sus amigos lo aplaudían y celebraban cada acorde. Palma sonríe con nostalgia. Ver a varios de sus seres queridos mirándolo con alegría es lo más cercano a presenciar su funeral.

Mientras la efervescencia de las canciones sacudía la vieja infraestructura del restoran, Sebastián Paez, amigo de Palma y socio de Nerco Producciones, se preocupaba de registrar cada ángulo del show. Frenético con su cámara, Paez apuntaba sin miedo al rostro de palma que a ratos demostraba con gestos extraños el placer de ese momento.

Luego de tocar las cinco canciones de su EP, la banda que acompañaba a Palma en sus canciones, Solistas Unidos, hizo un breve show para cerrar la jornada. En esta oportunidad el grupo era compuesto por Nicolas Moreno (ex Jirafa Ardiendo), Danilo Flores (Versalles), “Chino” (Ex Yupisatam)  Sebastián Bravo (Radar) y la colaboración especial de Ricardo Barrenechea (De Saloon).

Mientras iban rotando los roles en el grupo dependiendo de la canción, los acordes y ritmos resonaban con potencia en el restaurante. De pronto, Nicolas dejó de tocar batería y solamente acompañado de una guitarra acústica, tocó una de sus canciones. La crudeza de su canto solitario hizo vibrar los corazones de los presentes y estremecía los acordes de su instrumento entre gritos y susurros. “…si mientes o miento…”, pronunciaba Nico dando fin a ese emotivo laspus.

Terminado el show, la fiesta recien empezaba. Palma era felicitado y elogiado por sus amigos, mientras las botellas vino se multiplicaban con el paso de la noche. Las risas contagiosas exigían más alcohol luego de una jornada agotadora. Se extendían las tallas y los ánimos de festejar en un ambiente hogareño. El carrete duró hasta que se cerró el local y poco a poco se fue retirando la gente.

Palma no podía estar más satisfecho. A pesar de las peripecias vividas una semana antes del evento, en lo que fue el proceso de grabación, todo de algún u otra manera salió perfecto. O casi perfecto. Mientras él reposaba en la barra contemplando los vestigios de su show y se ordenaban las mesas, una inquietud pasaba inadvertida producto de los tragos. Nadie había verificado que los temas d el disco estuvieran bien grabados. Y claro, cuando escucharon el EP se percataron de un pequeño detalle. Uno que perfectamente podría haber pasado desapercibido, pero no. La canción Menzel, la que representaba todo el concepto del disco, no había sido masterisada y sonaba pésimo. Y a esas alturas, sin duda no quedaba más remedio que mirarse, tomar un trago y decir PLOP.

Texto: Django Adrola / Foto: Vicente Silva

2 Responses to “ MENZEL, DE NOSTALGIA Y OTROS SABORES (SEGUNDA PARTE) ”

  1. jajajajajajaja!!!! pero yo he escuchado MENZEL y suena perfecto… queremos que vuelva felipalma a valpo!

  2. nada adrola… simplemente ese disco, fue dejado así a propósito por el ingeniero y productor Nicolas Moreno, para efectos de generar un disco de culto y exclusivo para los asistentes.

    una muy buena idea, no crees?

    saludos,

    felipalma.

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